Todos los momentos
vividos, todas las personas que has conocido;
amigos, enemigos, familiares o simplemente gente que te cruzabas por la calle y
que no volviste a ver. ¿Qué pasaría si todo eso jamás hubiera existido de
verdad? ¿Qué ocurriría si sólo existiese en tu imaginación?
Y como en algunas
películas, que sale una escena y todo parece tan real; las casas, la gente, los
diálogos entre ellos. Pero de repente, el protagonista se despierta, y todo lo
que había creído que era su vida en un momento concreto, se disipa, y sólo
queda él, confundido entre la realidad y lo ficticio.
Entonces
imaginémoslo así, toda tu vida, has estado creyendo que lo que vivías era lo
real, pero ¿y si lo “real” era otra cosa? ¿Como sabemos si estamos en lo
correcto, o estamos soñando? Porque cuando soñamos, todo nos parece de verdad,
nos creemos que eso es la realidad, es nuestra vida.
Quizá, todo esto sea
un sueño, puede que sea un sueño de muchos, o sólo y exclusivamente tuyo. Puede
que tú hayas inventado toda una vida, y aunque parezca imposible, la
imaginación y la capacidad de soñar no tiene límites.
O tal vez, a lo
largo de la vida has vivido soñando, un largo sueño, del que no te despiertas
hasta que mueres, y sólo ahí, cuando tus ojos se apagan y no vuelven a brillar
otra vez más, sólo ahí, cuando la gente a la que querías llora por ti, es ahí
una vez más cuando este sueño, un sueño llamado “vida”, se acaba y deja paso a
otro. Uno como tú quieras imaginarlo.

