Las
hojas caen, secas, muertas. Todo se deshace, todo se pierde. Sólo queda el
cuerpo esquelético de los árboles. El tono azul apagado del cielo. El canto
ahogado de los pájaros.
La lluvia cae todas las tardes sobre el suelo.
Caminos desiertos, sólo se oye el sonido del viento, se oye como mece los
árboles, y las pocas hojas que le quedaban caen al suelo; sólo algunas, de
colores pálidos resisten en pie. Y esas sendas in transitadas, sin huellas que
observar, sin pisadas que borrar, desaparecen. Todo desaparece.
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